Al Nuevo Mundo mi primer mensaje.
Tú que diste el Ashrama,
Y tú que diste dos vidas,
Proclamad.
Constructores y guerreros, reforzad los peldaños.
Lector, si no has comprendido, relee de nuevo tras un tiempo.
Lo predestinado no es accidental,
Las hojas caen a su debido tiempo.
Y el invierno es sólo el presagio de la primavera.
Todo es revelado; todo es alcanzable.
Te cubriré con Mi escudo, con que tan solo atiendas tu labor.
He hablado.